Decía Alfonso Guerra, cuando asaltaron la Justicia, con la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985, que “Montesquieu ya estaba muerto”, y que “a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió”. Y en esas estamos. Que España ya es un estado fallido, creo está fuera de toda duda razonable. Y que cada vez dan más ganas de hacer las maletas, vender las propiedades, y marcharse a una nación seria, donde se respete la vida, libertad, seguridad y bienes privados, también. Solo la edad nos impide hacerlo… Y el amor a nuestra Patria, y los deseos de seguir siendo la típica mosca cojonera, que dice las verdades del barquero, pero al que nadie, o casi nadie, hace caso. Dicho lo cual, seguiremos cumpliendo con nuestro deber, diciendo las verdades que nadie quiere oír, hasta que Dios nos llame a su lado.
Decía Alfonso Guerra, cuando asaltaron la Justicia, con la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985, que “Montesquieu ya estaba muerto”, y que “a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió”. Y en esas estamos. Que España ya es un estado fallido, creo está fuera de toda duda razonable. Y que cada vez dan más ganas de hacer las maletas, vender las propiedades, y marcharse a una nación seria, donde se respete la vida, libertad, seguridad y bienes privados, también. Solo la edad nos impide hacerlo… Y el amor a nuestra Patria, y los deseos de seguir siendo la típica mosca cojonera, que dice las verdades del barquero, pero al que nadie, o casi nadie, hace caso. Dicho lo cual, seguiremos cumpliendo con nuestro deber, diciendo las verdades que nadie quiere oír, hasta que Dios nos llame a su lado.
PVP: 15,00 euros (tapa blanda) / 9,99 euros (ebook)
